Extrañas historias se juntan en nosotros
Extrañas historias se juntan en nosotros: amores no correspondidos, amigos de la infancia, trabajos inconclusos, discusiones sin sentido.
Somos un cúmulo de historias pasadas, pero somos más que eso, somos también lo que haremos con ellas, a quien se las contaremos, cómo dejaremos que afecten nuestra vida. Quizás cuánto repercutirán en nosotros y en el mundo a través nuestro. Pequeños detalles lejanos, posiblemente olvidados, pero que dejaron su rastro imborrable, que dejaron una idea en nosotros, solo eso: una idea. Pero señores, una idea es todo lo que se necesita para dar el golpe a la cátedra que mueva al mundo y nos saque, como recortados, de nuestras vidas y nos lleve hacia un día a día extraño, quizás macóndico, quizás dantesco, pero distinto, nuevo: una realidad soñadora como un guión nuevo que se escribe sobre la marcha para actores novatos que improvisan las más de las veces; así quizás nos movemos en el sueño de ese niño que juega bajo el sol, una utopía sin duda, pero también es cierto que si puede ser pensada puede ser buscada.
Alguien dijo alguna vez: “La política es el arte de lo posible, a condición de que no olvidemos nunca lo imposible.” Y tal vez ese sea el único consejo que existe: “no olvidar nunca lo imposible”, como lo creyó hace mucho tiempo un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.
Somos un cúmulo de historias pasadas, pero somos más que eso, somos también lo que haremos con ellas, a quien se las contaremos, cómo dejaremos que afecten nuestra vida. Quizás cuánto repercutirán en nosotros y en el mundo a través nuestro. Pequeños detalles lejanos, posiblemente olvidados, pero que dejaron su rastro imborrable, que dejaron una idea en nosotros, solo eso: una idea. Pero señores, una idea es todo lo que se necesita para dar el golpe a la cátedra que mueva al mundo y nos saque, como recortados, de nuestras vidas y nos lleve hacia un día a día extraño, quizás macóndico, quizás dantesco, pero distinto, nuevo: una realidad soñadora como un guión nuevo que se escribe sobre la marcha para actores novatos que improvisan las más de las veces; así quizás nos movemos en el sueño de ese niño que juega bajo el sol, una utopía sin duda, pero también es cierto que si puede ser pensada puede ser buscada.
Alguien dijo alguna vez: “La política es el arte de lo posible, a condición de que no olvidemos nunca lo imposible.” Y tal vez ese sea el único consejo que existe: “no olvidar nunca lo imposible”, como lo creyó hace mucho tiempo un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.

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